En Williamsburg conviven, a pocas cuadras de distancia, una de las mayores comunidades judías hasídicas del mundo, que habla ídish y se viste como en la Europa del Este de hace dos siglos, y el barrio que convirtió a Brooklyn en sinónimo de cerveza artesanal y lofts de artistas. Entre los dos, la historia de un pueblo alemán, de inmigrantes que cruzaron un puente y de una costa industrial reconvertida. Doce paradas entre el puente que vació el Lower East Side, el banco con cúpula de la vieja ciudad de Williamsburgh, la parrilla de 1887, la avenida que funciona como frontera, la gran sinagoga de Satmar, la calle donde todo se escribe en ídish, Los Sures puertorriqueños, el antiguo patio ferroviario convertido en parque, la cervecería que resucitó una tradición, la pileta gigante de 1936, la Pequeña Polonia de Greenpoint y el monumento al barco de hierro que cambió la guerra naval. Duración aproximada de audio: 22 minutos.
Paradas del tour
12 paradas · ~22 min de audio · 5,91 km a pie (unas 1 h 30 min caminando) · unas 2 h en total
Estás parado junto a la entrada del puente de Williamsburg, del lado de Brooklyn. Mirá hacia arriba: las torres no son de piedra, como las del puente de Brooklyn, sino de acero pintado. Por encima pasan autos, el metro y una senda peatonal.
El puente se inauguró el 19 de diciembre de 1903, después de siete años de obra. Su tramo central mide unos 488 metros. Durante dos décadas fue el puente colgante más largo del mundo, hasta que en 1924 lo superó el de Bear Mountain, sobre el río Hudson.
Del otro lado estaba el Lower East Side, en ese momento uno de los lugares más densamente poblados del …
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La cúpula de una ciudad que desapareció
Mirá el edificio de la esquina de Broadway y Driggs, con columnas y una gran cúpula. Parece un capitolio en miniatura metido debajo de las vías del metro elevado. Es el antiguo Williamsburgh Savings Bank, terminado en 1875.
Fijate en la hache al final de Williamsburgh. No es un error: es el nombre original de este lugar, que antes de ser un barrio fue un pueblo y después una ciudad independiente.
A principios del siglo XIX, un comerciante llamado Richard Woodhull compró tierras a orillas del East River y las hizo lotear. El agrimensor fue Jonathan Williams, sobrino nieto de Benjamin Franklin…
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La parrilla alemana que sobrevivió a todos
Enfrente tenés una fachada de ladrillo con un cartel antiguo: Peter Luger Steak House. Desde afuera parece una taberna de pueblo. Adentro, mesas de madera, paredes oscuras y mozos con delantal.
El lugar abrió en 1887. Lo fundó Peter Luger, un inmigrante alemán, como café, billar y bolera. En aquel tiempo, buena parte de Williamsburg hablaba alemán y esta esquina estaba a pocos pasos del muelle de los ferris.
El negocio funcionó durante décadas para los vecinos y la gente que bajaba de los barcos. Pero cuando se abrió el puente y cerraron los ferris, el barrio cambió y el restaurante empezó a…
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Una avenida que funciona como frontera
Estás en el cruce de Bedford Avenue y Division Avenue. Mirá a tu alrededor y prestá atención a la gente. Unas cuadras al norte dominan las bicicletas, los tatuajes y los cafés. Acá empiezan los abrigos negros, los sombreros y los cochecitos de bebé.
Pasaste, sin cruzar ningún cartel, a otro mundo. Al sur de Broadway y de esta avenida vive una de las mayores comunidades judías hasídicas del mundo. Su idioma de todos los días es el ídish.
El hasidismo nació en el siglo XVIII en Europa del Este, alrededor de un maestro llamado Israel ben Eliezer, el Baal Shem Tov. Proponía una fe alegre, místic…
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El rebe que llegó después del Holocausto
Estás frente a la gran sinagoga de la comunidad Satmar, en Rodney Street. Por fuera es sobria, casi sin adornos. En las fiestas religiosas, miles de hombres se apretujan adentro y la calle entera se llena.
Satmar es el nombre en ídish de Satu Mare, una ciudad hoy en Rumania que antes perteneció a Hungría. Ahí tenía su corte el rabino Joel Teitelbaum, líder de una de las dinastías hasídicas de la región.
En 1944, cuando los nazis deportaban a los judíos de Hungría, Teitelbaum logró salir en el llamado tren de Kasztner, un convoy negociado con los alemanes. Pasó por el campo de Bergen-Belsen y…
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Lee Avenue, la calle que habla ídish
Caminás ahora por Lee Avenue, la calle comercial del Williamsburg hasídico. Mirá las vidrieras: panaderías kosher, tiendas de pelucas, librerías religiosas, negocios de ropa infantil. Casi todos los carteles están en letras hebreas.
Pero muchas de esas palabras no son hebreo, sino ídish, la lengua germánica de los judíos de Europa del Este. Acá el ídish no es una reliquia de los abuelos: es el idioma en que juegan los chicos y en que se hacen los negocios.
El hebreo se reserva para la oración y el estudio. El inglés se usa con el resto de la ciudad. Muchos niños de la comunidad aprenden ingl…
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Los Sures, el Williamsburg puertorriqueño
Cruzaste Broadway hacia el norte y estás en el Southside, el lado sur de las calles numeradas. Sus vecinos de siempre lo llaman Los Sures. Mirá las banderas, las bodegas en las esquinas, los murales en las paredes.
Después de la Segunda Guerra Mundial llegaron miles de puertorriqueños, que eran ciudadanos estadounidenses y podían viajar sin visa. Encontraron trabajo en las fábricas de la costa, entre ellas la enorme refinería de azúcar junto al río.
Más tarde se sumaron dominicanos y otros latinoamericanos. Durante décadas, en estas cuadras se escuchó más castellano que inglés.
En los años …
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El patio de trenes que se volvió parque
Llegaste a la orilla del East River, en un parque abierto frente al skyline de Manhattan. Mirá el suelo: entre el pasto todavía asoman restos de adoquines y pedazos de vías. Acá no siempre hubo picnics.
Este terreno era la terminal ferroviaria del Distrito Este de Brooklyn. Los vagones de carga llegaban en barcazas desde Nueva Jersey, se desenganchaban acá y una pequeña red de locomotoras los repartía por las fábricas del barrio.
Cuando la industria se fue, la costa de Williamsburg quedó llena de depósitos vacíos y terrenos baldíos. En los noventa, artistas y músicos ocuparon esos espacios p…
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La cerveza que volvió a casa
Estás en North 11th Street, frente a un viejo edificio industrial con un logo enorme: una B redonda y la palabra Brooklyn. Es la Brooklyn Brewery, una de las cervecerías artesanales más conocidas de Estados Unidos.
La historia empieza mucho antes. A fines del siglo XIX, Brooklyn era una de las capitales cerveceras del país, gracias a los inmigrantes alemanes. Williamsburg y Bushwick tenían decenas de cervecerías.
Con la Prohibición, a partir de 1920, muchas cerraron para siempre. Las que sobrevivieron no aguantaron la competencia de las grandes marcas nacionales. En 1976 cerraron Schaefer y …
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La pileta gigante de la Gran Depresión
Estás junto a McCarren Park, en el borde entre Williamsburg y Greenpoint. Mirá el gran edificio de ladrillo con un arco en el medio. Detrás está una de las piletas públicas más grandes de Nueva York.
El parque lleva el nombre de Patrick McCarren, un senador estatal de Williamsburg que murió en 1909. La pileta llegó mucho después, en plena Gran Depresión.
En el verano de 1936, la ciudad inauguró once piletas públicas gigantes, construidas con fondos federales del New Deal. El impulsor fue Robert Moses, el todopoderoso responsable de parques. McCarren fue una de las más grandes: podía recibir …
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Greenpoint, la Pequeña Polonia
Estás en Manhattan Avenue, en el corazón de Greenpoint, el barrio vecino al norte de Williamsburg. Mirá las vidrieras: carnicerías con embutidos, panaderías, carteles en polaco. Durante más de un siglo, esto fue la Pequeña Polonia de Nueva York.
Greenpoint fue en el siglo XIX una zona de astilleros y talleres. Se hablaba de sus cinco artes negras: la refinación de petróleo, la fundición de hierro, la imprenta, la cerámica y el vidrio. Trabajos sucios, calientes y peligrosos.
A orillas del arroyo Newtown, Charles Pratt montó una refinería de querosén llamada Astral Oil. Su fortuna sirvió desp…
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El barco de hierro que nació en Greenpoint
Estás en McGolrick Park, un parque tranquilo de Greenpoint. Mirá la estatua de bronce: un marinero musculoso tirando de una cuerda. Es el monumento al USS Monitor, inaugurado en 1938.
El Monitor fue un barco de guerra como no se había visto nunca. Lo diseñó el ingeniero sueco John Ericsson para la Unión, durante la Guerra Civil estadounidense. Era casi todo de hierro, muy bajo sobre el agua, con una torreta giratoria con dos cañones.
Su casco se construyó en la Continental Iron Works, a pocas cuadras de acá, sobre la costa de Greenpoint. Lo botaron el 30 de enero de 1862, después de apenas u…
¿Cuánto dura el tour "Williamsburg: hasídicos, hipsters y la Brooklyn que no se entiende"?
Tiene unos 22 minutos de audio en 12 paradas y un recorrido a pie de 5,91 km (unas 1 h 30 min caminando). Conviene calcular unas 2 h en total, aunque se puede dividir: el tour se pausa y se retoma cuando quieras.
¿Dónde empieza el tour?
En la parada 1, "El puente que vació el Lower East Side" (coordenadas 40.7109, -73.9603). La app te guía de una parada a la siguiente con un mapa.
¿Es gratis?
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¿Por qué hacer una audioguía en lugar de un tour guiado en grupo?
Sin grupo al que seguir y sin guía al que esperar. Se empieza a cualquier hora del día, con tu propio horario. A tu ritmo: pausar, volver atrás o saltar cualquier parada. No hace falta dedicar 2 o 3 horas a un solo tour: una parada o la ruta completa, como prefieras. Funciona sin conexión una vez descargado.
¿En qué idiomas está disponible esta audioguía?
Este tour está disponible en español, inglés, portugués, francés y italiano. El idioma se cambia en cualquier momento desde la app.
¿Necesito wifi para escuchar el tour?
No. Basta con descargar el tour con wifi antes de salir; después se escucha sin conexión de datos.
¿Cómo accedo a este tour?
Hay que descargar Trevurs en iPhone (App Store) o Android (Google Play), abrir Nueva York y elegir "Williamsburg: hasídicos, hipsters y la Brooklyn que no se entiende". No hace falta crear una cuenta para empezar.