La idea nació en Francia en 1865, entre opositores a un emperador que soñaban con una república. Los franceses pagaron la estatua, los estadounidenses debían pagar el pedestal, y durante años casi nadie en Estados Unidos quiso poner el dinero. Doce paradas entre el parque donde Nueva York derribó a su rey, la orilla donde Bartholdi eligió la isla, el fuerte desde donde se exhibió el brazo para juntar fondos, el muelle de la vieja isla de Bedloe, la antorcha original, la piel de cobre fina como dos monedas, el fuerte con forma de estrella, la colecta de Pulitzer, el esqueleto de Eiffel, la corona, las cadenas rotas a sus pies y el día lluvioso de la inauguración. Duración aproximada de audio: 23 minutos.
Paradas del tour
12 paradas · ~23 min de audio · 4,88 km a pie (unas 1 h 15 min caminando) · unas 1 h 45 min en total
Estás frente a Bowling Green, el pequeño óvalo verde donde termina Broadway. Mirá la reja de hierro negro que lo rodea. Se colocó en 1771, y en ese momento no protegía un jardín: protegía a un rey.
En el centro del óvalo había una estatua ecuestre de Jorge III, rey de Gran Bretaña, de plomo dorado. La habían inaugurado en 1770, cuando los neoyorquinos todavía le agradecían haber retirado un impuesto odiado.
Seis años después, todo había cambiado. El 9 de julio de 1776 se leyó en Nueva York la Declaración de Independencia ante las tropas de George Washington. Esa misma noche, una multitud vin…
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Un profesor, un escultor y un emperador incómodo
Estás en la baranda de Battery Park, mirando la bahía. Allá, a unos tres kilómetros hacia el suroeste, la estatua verde se recorta sobre el agua. Desde acá parece pequeña. No lo es.
La historia empieza en Francia, en 1865. Según contó años después el escultor Frédéric Auguste Bartholdi, en una cena en la casa de Édouard de Laboulaye, cerca de Versalles, surgió la idea de un monumento compartido por los dos países.
Laboulaye era jurista y un gran admirador de la Constitución de Estados Unidos. Presidía además la sociedad francesa contra la esclavitud, y aquel año la guerra civil americana aca…
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Un brazo y una cabeza en gira
Estás frente a los muros redondos de Castle Clinton, donde se sacan los boletos para el ferry. Antes de subir, pensá en el problema que tenía Bartholdi: una idea enorme y nadie que la pagara.
En 1875 se fundó en Francia la Unión Franco-Americana para juntar el dinero de la estatua. Hubo banquetes, una lotería y aportes de miles de particulares y de municipios. La estatua la pagaron los franceses.
El acuerdo era claro: Francia ponía la figura y Estados Unidos ponía el pedestal y el terreno. Lo que nadie calculó fue lo poco que iba a entusiasmar a los estadounidenses.
Para despertar interés, …
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La isla de Bedloe
Bajaste del ferry en Liberty Island. Estás en el muelle, y la estatua se levanta del otro lado del césped, dándote la espalda. No es un error: mira hacia el sureste, hacia la entrada del puerto por donde llegaban los barcos desde el océano.
Durante casi tres siglos esta isla no se llamó así. En el siglo diecisiete pasó a manos de un comerciante, Isaac Bedloe, y fue la isla de Bedloe hasta 1956, cuando el Congreso le cambió el nombre.
Antes de la estatua tuvo usos menos gloriosos. Sirvió de estación de cuarentena para enfermos y, entre 1808 y 1811, el ejército levantó acá un fuerte para defen…
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La antorcha que ya no está en su lugar
Estás en el Statue of Liberty Museum, inaugurado en 2019. Buscá la pieza principal: una antorcha de cobre enorme, con la llama llena de ventanitas de vidrio. Es la antorcha original de la estatua, la que sostuvo en lo alto durante cien años.
Al principio, la estatua también tenía que funcionar como faro. Entre 1886 y 1902 dependió del servicio de faros de Estados Unidos. Pero su luz era tan débil que a los barcos casi no les servía.
En 1916 el escultor Gutzon Borglum, el mismo que después talló el monte Rushmore, recortó la llama de cobre y le puso cientos de vidrios para que brillara desde …
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Una piel de cobre del grosor de dos monedas
Estás detrás de la estatua, sobre el césped. Desde acá se ve bien el manto: pliegues enormes que caen hasta los pies. Parece piedra pesada. Es una lámina de cobre de unos dos milímetros y medio, el grosor de dos monedas apiladas.
La técnica se llama repujado. En el taller parisino de Gaget, Gauthier y Compañía, los obreros martillaron unas trescientas láminas de cobre por el revés, sobre moldes de madera tallados a mano. En total, unas treinta y una toneladas de cobre.
Antes de llegar a este tamaño hubo una serie de modelos en yeso, cada uno más grande que el anterior. El último se hacía por…
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Un fuerte en forma de estrella como base
Estás junto a los muros de granito gris que rodean el pedestal. Si pudieras verlos desde el aire, notarías que forman una estrella de once puntas. Son los restos de Fort Wood, el fuerte de 1811.
Bartholdi eligió la isla en parte por este fuerte. Los muros ya existían, y la estatua se podía levantar en su centro, como si el viejo bastión fuera una corona de piedra a sus pies.
El pedestal lo diseñó Richard Morris Hunt, uno de los arquitectos más prestigiosos del país. Su primer proyecto era mucho más alto. Por falta de dinero, tuvo que achicarlo.
La obra de ingeniería la dirigió el general Ch…
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El pedestal que nadie quería pagar
Estás dentro del pedestal, rodeado de granito. Cada uno de estos bloques costó una pelea. Porque la parte francesa se pagó, pero la parte estadounidense estuvo a punto de no pagarse nunca.
El comité americano juntaba dinero muy lentamente. Muchos lo veían como un capricho de Nueva York, y en el resto del país se preguntaban por qué tenían que pagar un regalo que iba a quedar en otra ciudad.
En 1884 el gobernador del estado de Nueva York, Grover Cleveland, vetó una ley que aportaba cincuenta mil dólares para la obra. En el Congreso tampoco prosperó una partida de cien mil. A comienzos de 1885…
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El esqueleto de Eiffel
Estás en la parte alta del pedestal. Si mirás hacia arriba por el techo de vidrio, vas a ver el interior de la estatua: una torre de vigas de hierro y, alrededor, una telaraña de barras que sostienen la piel de cobre.
El primer ingeniero del proyecto fue Eugène Viollet-le-Duc, famoso restaurador de catedrales. Pensaba llenar la parte baja de la estatua con compartimentos de arena para darle peso. Murió en 1879, antes de resolverlo.
Lo reemplazó Gustave Eiffel, diez años antes de su torre de París. Su idea fue revolucionaria: un pilón central de hierro, como una columna vertebral, y una estru…
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La corona y el rostro
Si subiste, estás dentro de la corona, después de ciento sesenta y dos escalones en espiral desde el pedestal. Mirá por las veinticinco ventanitas: la bahía entera a tus pies. Si te quedaste abajo, buscá la corona con la mirada.
Fijate en los siete rayos que salen de ella. La lectura más difundida dice que representan los siete mares y los siete continentes: una libertad que ilumina al mundo entero, como dice el nombre oficial de la obra.
Porque la estatua no se llama Estatua de la Libertad. Su nombre es La Libertad iluminando al mundo. Bartholdi se inspiró en la figura de Libertas, la diosa…
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Las cadenas rotas que casi nadie ve
Estás en el paseo del lado sur, frente a la estatua. Ahora sí te mira, o mejor dicho, mira por encima de vos, hacia el mar abierto. Esta es la vista que tenían los barcos al entrar en la bahía.
Mirá la tabla que sostiene en el brazo izquierdo. Tiene grabada una fecha en números romanos: JULY IV MDCCLXXVI. Es el 4 de julio de 1776, el día de la Declaración de Independencia. La misma que, cinco días después, llevó a derribar al rey de plomo en Bowling Green.
Ahora bajá la vista a los pies, aunque desde acá cuesta verlo. Entre los pliegues del manto hay un grillete roto y unos eslabones de cade…
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El día que se cayó el velo
Estás en el lado norte de la isla. Enfrente, los rascacielos del sur de Manhattan, de donde saliste. A la izquierda, más cerca, el edificio de ladrillo de Ellis Island.
El 28 de octubre de 1886 la estatua se inauguró por fin. Llovía y había niebla. A la mañana, un desfile recorrió Manhattan, y desde las oficinas de Wall Street tiraron tiras de papel de las máquinas de cotizaciones. Fue el primer desfile con lluvia de papel de la ciudad.
En la isla, el discurso principal lo dio el presidente de Estados Unidos. Era Grover Cleveland, el mismo que dos años antes, como gobernador, se había negado…
¿Cuánto dura el tour "La Estatua de la Libertad: el regalo de Francia que tardó veintiún años en llegar"?
Tiene unos 23 minutos de audio en 12 paradas y un recorrido a pie de 4,88 km (unas 1 h 15 min caminando). Conviene calcular unas 1 h 45 min en total, aunque se puede dividir: el tour se pausa y se retoma cuando quieras.
¿Dónde empieza el tour?
En la parada 1, "El parque donde Nueva York derribó a su rey" (coordenadas 40.7049, -74.0138). La app te guía de una parada a la siguiente con un mapa.
¿Es gratis?
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¿Por qué hacer una audioguía en lugar de un tour guiado en grupo?
Sin grupo al que seguir y sin guía al que esperar. Se empieza a cualquier hora del día, con tu propio horario. A tu ritmo: pausar, volver atrás o saltar cualquier parada. No hace falta dedicar 2 o 3 horas a un solo tour: una parada o la ruta completa, como prefieras. Funciona sin conexión una vez descargado.
¿En qué idiomas está disponible esta audioguía?
Este tour está disponible en español, inglés, portugués, francés y italiano. El idioma se cambia en cualquier momento desde la app.
¿Necesito wifi para escuchar el tour?
No. Basta con descargar el tour con wifi antes de salir; después se escucha sin conexión de datos.
¿Cómo accedo a este tour?
Hay que descargar Trevurs en iPhone (App Store) o Android (Google Play), abrir Nueva York y elegir "La Estatua de la Libertad: el regalo de Francia que tardó veintiún años en llegar". No hace falta crear una cuenta para empezar.