Durante siglos, cada verano, los pastores de Pamplona tuvieron que llevar a los toros desde las afueras hasta la plaza donde se iban a lidiar, y los mozos de la ciudad se empeñaron en correr delante de ellos aunque las autoridades lo prohibieran. De esa costumbre nació el encierro, y de una novela de Hemingway publicada en 1926, su fama mundial. Doce paradas entre la fortaleza pentagonal de Felipe II, la capilla del santo que cambió de fecha, los corrales donde empieza la carrera, el viejo hospital convertido en museo, el balcón del chupinazo, la curva donde resbalan los toros, la calle Estafeta, el callejón que desemboca en el ruedo, la plaza de los cafés de Hemingway, el barrio que fue arrasado en 1276, la catedral de los reyes de Navarra y la puerta por donde entran los peregrinos. Duración aproximada de audio: 25 minutos.
Paradas del tour
12 paradas · ~25 min de audio · 3,37 km a pie (unos 50 min caminando) · unas 1 h 15 min en total
Estás frente a los fosos de la Ciudadela, una estrella de piedra y pasto en pleno centro de Pamplona. Hoy es un parque donde la gente pasea al perro. Durante más de tres siglos fue el corazón militar de la ciudad.
Antes de los toros, hay que entender esto: Pamplona fue siempre una plaza fuerte. La fundó el general romano Pompeyo hacia el año 75 antes de Cristo, como campamento de invierno. De él viene el nombre, Pompaelo.
En 1512, Fernando el Católico conquistó el reino de Navarra y lo unió a Castilla. Pamplona quedó como ciudad de frontera frente a Francia. Su bisnieto, Felipe II, decidió b…
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El santo que cambió de fecha
Estás frente a la iglesia de San Lorenzo, al final de la calle Mayor. Desde afuera parece una iglesia más. Pero adentro, en una capilla barroca, está la imagen que le da nombre a toda la fiesta.
Según la tradición, Fermín era hijo de un senador romano de Pompaelo. Lo bautizó un predicador llamado Saturnino, fue el primer obispo de la ciudad y murió decapitado en Amiens, en el norte de Francia. De su vida real casi no hay documentos. Pero la devoción es muy antigua.
En 1186, un obispo de Pamplona trajo desde Amiens una reliquia del santo. A partir de ahí, la ciudad celebró a San Fermín cada a…
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Donde se abre la puerta
Estás al pie de la cuesta de Santo Domingo, junto a los corrales donde empieza el encierro. Mirá la pendiente hacia arriba. A las ocho de la mañana, entre el 7 y el 14 de julio, por acá suben seis toros y una manada de bueyes mansos a toda velocidad.
El origen del encierro no es religioso. Es práctico. Los toros para las corridas llegaban desde el campo y había que llevarlos hasta la plaza. Los pastores los arreaban por las calles al amanecer, cuando no había nadie.
Pero sí había alguien. Los mozos de la ciudad empezaron a meterse delante, a correr con los toros. Durante siglos, las autorida…
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El hospital junto al que corren los toros
Estás a mitad de la cuesta, frente a una portada de piedra del siglo XVI con relieves. Es la entrada del antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, el gran hospital de Pamplona durante casi cuatro siglos. Hoy es el Museo de Navarra.
El hospital funcionó acá desde mediados del siglo XVI. Cuando la ciudad construyó un hospital nuevo, en el siglo XX, el edificio quedó vacío. En 1956 abrió como museo.
Adentro hay piezas que cuentan toda la historia del territorio. Mosaicos romanos de las villas que rodeaban Pompaelo. Capiteles románicos de la vieja catedral. Y un retrato pintado por …
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El balcón del chupinazo
Estás en la plaza Consistorial, frente al Ayuntamiento. Mirá la fachada barroca del siglo XVIII, con sus columnas y sus balcones de hierro. En lo alto, figuras alegóricas y el escudo de la ciudad.
Este edificio está acá por una razón concreta. Durante la Edad Media, Pamplona no era una ciudad sino tres: el burgo de la Navarrería, el de San Cernin y la población de San Nicolás. Cada uno tenía su muralla, sus leyes y sus enemigos, que muchas veces eran los vecinos.
En 1423, el rey Carlos III el Noble firmó el Privilegio de la Unión. Las tres ciudades se fusionaron en una sola, y el ayuntamient…
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La curva donde resbalan los toros
Estás en el final de la calle Mercaderes, justo donde gira casi en ángulo recto hacia la calle Estafeta. Parece una esquina como cualquier otra. En el encierro es uno de los puntos más temidos.
Pensá en la física. Un toro de lidia pesa más de quinientos kilos y llega hasta acá lanzado, después de subir la cuesta y cruzar la plaza. Sus pezuñas no agarran bien sobre el adoquín. Cuando intenta doblar, la inercia lo empuja hacia afuera.
Durante décadas, la escena se repitió cada mañana: los toros resbalaban, caían y se estrellaban contra el vallado de la pared de enfrente. Los corredores que est…
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La calle sin escapatoria
Estás en la calle Estafeta, la más larga y la más famosa del encierro. Mirá hacia adelante: una recta estrecha de unos trescientos metros, con edificios altos a los dos lados y balcones de hierro casi encima de tu cabeza.
El nombre viene de la estafeta de correos que funcionó en esta calle. Durante el año es una calle comercial del casco antiguo, con bares de pinchos y tiendas. En julio se transforma en un túnel.
Fijate en algo: acá no hay vallado de madera. Las paredes de los edificios hacen de cerca. Las puertas de los portales se cierran. Si un corredor cae o se cansa, no tiene dónde mete…
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El embudo final
Estás frente a la plaza de toros de Pamplona, al final del recorrido. Mirá la mole de ladrillo y, delante, un busto de piedra de un hombre barbudo. Es Ernest Hemingway. Volvemos a él enseguida.
La plaza actual se inauguró en 1922. Antes, las corridas se hacían en otros lugares de la ciudad y el encierro tenía otros recorridos. Con esta plaza quedó fijado el trayecto que acabás de caminar. Hoy tiene capacidad para cerca de veinte mil personas, una de las mayores del mundo.
Los toros entran al ruedo por el callejón, un pasaje estrecho y en bajada que se abre bajo los tendidos. Es un embudo. Si…
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La plaza de Hemingway
Estás en la plaza del Castillo, el gran salón de Pamplona. Mirá los soportales, los cafés con terrazas y, en el centro, el quiosco de música. Buscá con la vista el Café Iruña, con su fachada clásica bajo los arcos.
El nombre viene de un castillo que los reyes levantaron acá a comienzos del siglo XIV y que se derribó tras la conquista castellana. Durante siglos esta plaza fue también la plaza de toros: las corridas se hacían acá, con tablados de madera, antes de que existiera un coso fijo.
Ernest Hemingway llegó por primera vez a Pamplona en julio de 1923. Tenía veintitrés años y era correspo…
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El barrio que fue arrasado
Estás en la calle Navarrería, en el corazón del barrio del mismo nombre. Mirá la fuente de piedra en medio de la calle, la de Santa Cecilia, del siglo XVIII. Alrededor, bares, balcones con macetas y ropa colgada.
Este es el núcleo original de Pamplona. Acá, sobre la parte más alta del terreno, estaba la ciudad romana de Pompaelo. Y acá vivieron, durante la Edad Media, los navarros de origen, alrededor de la catedral y del obispo.
A partir del siglo XI llegaron a Pamplona comerciantes y artesanos del otro lado de los Pirineos, los francos. Los reyes les dieron privilegios y fundaron para ello…
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La catedral de los reyes de Navarra
Estás frente a la catedral de Santa María la Real. Mirá la fachada: columnas clásicas y dos torres sobrias, muy siglo XVIII. Es obra del arquitecto Ventura Rodríguez. Pero no te dejés engañar: detrás hay una catedral gótica.
La catedral románica anterior se derrumbó en parte a finales del siglo XIV. La nueva, gótica, se empezó en 1394 y se terminó a comienzos del siglo XVI. Siglos después, la fachada original estaba tan deteriorada que se reemplazó por esta, neoclásica.
En una de las torres cuelga la campana María, fundida en 1584. Pesa unas doce toneladas y es una de las campanas más grande…
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La puerta por donde entra el mundo
Estás frente al Portal de Francia, la puerta mejor conservada de la muralla de Pamplona. Mirá arriba del arco: el escudo imperial de Carlos V, con el águila de dos cabezas. Y a los costados, las cadenas y poleas del puente levadizo, que todavía se conservan.
La puerta se construyó en 1553. Se llama así porque mira hacia el norte, hacia el camino de los Pirineos y de Francia. También se la conoce como Portal de Zumalacárregui, por un general carlista del siglo XIX.
Desde acá abajo se entiende lo que fue Pamplona: una ciudad encaramada sobre un barranco, sobre el río Arga, protegida por murall…
¿Cuánto dura el tour "Pamplona: el trabajo de llevar toros a la plaza que se convirtió en la fiesta más famosa del mundo"?
Tiene unos 25 minutos de audio en 12 paradas y un recorrido a pie de 3,37 km (unos 50 min caminando). Conviene calcular unas 1 h 15 min en total, aunque se puede dividir: el tour se pausa y se retoma cuando quieras.
¿Dónde empieza el tour?
En la parada 1, "Una ciudad que fue fortaleza" (coordenadas 42.8126, -1.6501). La app te guía de una parada a la siguiente con un mapa.
¿Es gratis?
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¿Por qué hacer una audioguía en lugar de un tour guiado en grupo?
Sin grupo al que seguir y sin guía al que esperar. Se empieza a cualquier hora del día, con tu propio horario. A tu ritmo: pausar, volver atrás o saltar cualquier parada. No hace falta dedicar 2 o 3 horas a un solo tour: una parada o la ruta completa, como prefieras. Funciona sin conexión una vez descargado.
¿En qué idiomas está disponible esta audioguía?
Este tour está disponible en español, inglés, portugués, francés y italiano. El idioma se cambia en cualquier momento desde la app.
¿Necesito wifi para escuchar el tour?
No. Basta con descargar el tour con wifi antes de salir; después se escucha sin conexión de datos.
¿Cómo accedo a este tour?
Hay que descargar Trevurs en iPhone (App Store) o Android (Google Play), abrir Pamplona y elegir "Pamplona: el trabajo de llevar toros a la plaza que se convirtió en la fiesta más famosa del mundo". No hace falta crear una cuenta para empezar.
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