Nikko: el mausoleo que convirtió a un shogun en dios
Historia

Nikko: el mausoleo que convirtió a un shogun en dios

Nikko, Japón · 🎧 19 min de audio 12 paradas 🚶 25,51 km
ESENJAZHZH-TWKO

Tokugawa Ieyasu terminó con un siglo de guerras civiles y fundó la dinastía que gobernó Japón durante 265 años. Al morir pidió ser enterrado en estas montañas, y su nieto convirtió su tumba en el santuario más recargado del país, con más de cinco mil tallas de colores y oro. Doce paradas entre el puente sagrado, el torii de piedra, los tres monos, los elefantes imaginarios, la puerta que no se cansa de mirar, el gato dormido, el mausoleo más modesto del nieto, los Jizo que nadie logra contar, la avenida de cedros más larga del mundo y la cascada de Kegon. Duración aproximada de audio: 19 minutos.

Paradas del tour

12 paradas · ~19 min de audio · 25,51 km a pie (unas 6 h 25 min caminando) · unas 6 h 45 min en total

Punto de inicio: El puente de las serpientes

1
El puente de las serpientes
Pará junto al río y mirá el puente rojo que lo cruza en arco. Es el Shinkyo, el puente sagrado. Durante siglos, solo podían cruzarlo los enviados del emperador y del shogun. Todos los demás usaban el puente común, al lado. Abajo corre el río Daiya, con agua helada que baja de las montañas. Nikko está a unos ciento cuarenta kilómetros al norte de Tokio, entre bosques de cedros y volcanes. La leyenda dice que en el siglo ocho un monje budista, Shodo Shonin, quiso cruzar este río para subir a las montañas sagradas. No había forma. Rezó, y un dios le arrojó dos serpientes, una verde y una azul, …
2
Tres budas para tres montañas
Estás frente al Sanbutsudo, el salón de los tres budas del templo Rinno-ji. Es el edificio de madera más grande de Nikko. Adentro hay tres estatuas doradas de más de ocho metros. Cada una representa a una de las tres montañas sagradas de Nikko. En el Japón antiguo, los budas y los dioses locales se consideraban manifestaciones de la misma realidad. Las montañas eran dioses; los dioses eran budas. El templo lo fundó el mismo monje del puente, Shodo Shonin, en el siglo ocho. Pero su gran época llegó con los Tokugawa. El arquitecto espiritual de Nikko fue Tenkai, un monje que vivió más de cien…
3
El dios de la luz del este
Estás ante el gran torii de piedra de Toshogu. Fue donado en 1618 por un señor feudal de Kyushu, y la piedra se trajo desde allá, a cientos de kilómetros. A tu izquierda se levanta una pagoda roja de cinco pisos. Tokugawa Ieyasu murió en 1616. Había ganado la batalla de Sekigahara en 1600, se había nombrado shogun en 1603 y, en 1615, había eliminado a sus últimos rivales en Osaka. Japón llevaba más de un siglo en guerra. Después de él, tuvo más de doscientos cincuenta años de paz. Antes de morir, dejó instrucciones: un pequeño santuario en estas montañas. Al año siguiente, sus restos fueron …
4
No ver, no oír, no decir
Este es el establo sagrado, el único edificio del santuario sin laca ni colores. Acá vivía el caballo blanco consagrado al dios. Levantá la vista hacia los paneles tallados sobre la puerta. Ahí están los tres monos más famosos del mundo: uno se tapa los ojos, otro los oídos, otro la boca. No ver el mal, no oír el mal, no decir el mal. En Japón se creía que los monos protegían a los caballos de las enfermedades. Por eso hay monos en un establo. Pero fijate que no son tres paneles, son ocho. Cuentan la vida de un mono desde que nace hasta que forma su propia familia. Los tres monos están en l…
5
Los elefantes que nadie había visto
Mirá el frontón del almacén de la derecha, el Kamijinko. Hay dos animales tallados de color gris claro. Tienen trompa y colmillos, pero las orejas, la cola y las patas son raras. Se llaman sozo no zo: los elefantes imaginados. El pintor que hizo el diseño, Kano Tan'yu, uno de los artistas más importantes de su época, nunca había visto un elefante. Los dibujó a partir de descripciones y de imágenes chinas. El resultado es una criatura medio real, medio mitológica. Esa es una pista sobre el Japón de los Tokugawa. El país se estaba cerrando. Desde la década de 1630, los japoneses no podían sal…
6
La puerta del atardecer
Aquí la tenés: Yomeimon. Blanca, dorada, roja, verde, cubierta de más de quinientas figuras talladas: dragones, leones, sabios chinos, niños jugando, flores, nubes. La llaman también Higurashi-mon, la puerta del atardecer: se dice que podrías mirarla desde la mañana hasta que oscurezca sin terminar de ver todos sus detalles. Ieyasu había pedido un santuario modesto. Pero su nieto Iemitsu, el tercer shogun, ordenó reconstruir todo en 1634. Las obras duraron alrededor de un año y medio y movilizaron millones de jornadas de trabajo de carpinteros, escultores, laqueadores y doradores. No era so…
7
El gato que duerme por la paz
Mirá arriba de la pequeña puerta del corredor: un gato blanco, acurrucado entre peonías, con los ojos cerrados. Es el Nemuri-neko, el gato dormido. Es pequeño: mucha gente pasa sin verlo. Ahora pasá la puerta y date vuelta. Del otro lado de la misma viga hay gorriones tallados, jugando tranquilos. La interpretación más difundida es esta: si el gato duerme, los gorriones pueden vivir en paz. Es una metáfora de la paz Tokugawa. El cazador descansa; los débiles no temen. Detrás del gato empieza una escalera de piedra de más de doscientos escalones, entre cedros gigantes. Subila con calma. Arri…
8
Los dioses de antes de los shogunes
Estás en Futarasan Jinja. Es más sencillo y silencioso que Toshogu, y mucho más antiguo. Lo fundó el monje Shodo Shonin a fines del siglo ocho. Acá no se venera a ningún shogun. Se veneran tres montañas: el monte Nantai, el monte Nyoho y el monte Taro. Son la familia divina de Nikko: padre, madre e hijo. El santuario es dueño de un territorio enorme, incluida la cumbre del monte Nantai y la cascada de Kegon. Durante siglos, los peregrinos subían al Nantai en verano, de noche, para ver salir el sol desde la cima. Fijate en el contraste. Toshogu es poder político convertido en religión. Futar…
9
El nieto que no quiso brillar más
Estás en Taiyuin, el mausoleo de Tokugawa Iemitsu, el tercer shogun. El mismo que mandó reconstruir Toshogu con todo ese lujo. Fijate en los colores: predominan el negro y el dorado, más oscuros, más contenidos que el blanco brillante de Toshogu. Es igual de refinado, pero más pequeño. Iemitsu murió en 1651. Pidió ser enterrado cerca de su abuelo, a quien veneraba. Pero dejó una condición: su mausoleo no debía superar al de Ieyasu. Iemitsu fue el shogun que cerró Japón. Prohibió el cristianismo, expulsó a los portugueses, prohibió a los japoneses viajar al extranjero y dejó a los holandeses…
10
Los Jizo que nadie logra contar
Estás en Kanmangafuchi, junto al río Daiya, que acá corre entre rocas volcánicas negras. A lo largo del sendero, una hilera de unas setenta estatuas de piedra, cubiertas de musgo, con gorros y baberos rojos. Son estatuas de Jizo, el protector de los viajeros y de los niños. Las talló en el siglo diecisiete un grupo de discípulos de un monje del templo de Nikko. Las llaman Bake Jizo, los Jizo fantasma. Se dice que, si las contás a la ida y a la vuelta, nunca te da el mismo número. Probá. Este lugar muestra otra cara de Nikko. Lejos del oro de los shogunes, acá la religión es popular, silenci…
11
El regalo del señor pobre
Estás en la avenida de cedros de Nikko. A ambos lados del camino, troncos rojizos enormes que se pierden en lo alto. Algunos tienen casi cuatrocientos años y más de treinta metros de altura. La avenida se extiende a lo largo de unos treinta y cinco kilómetros por los caminos que llevaban a Nikko. Está registrada como la avenida arbolada más larga del mundo. Todavía quedan unos doce mil árboles. La plantó un señor feudal, Matsudaira Masatsuna, durante unos veinte años, a partir de 1625. La historia que se cuenta es esta: todos los señores donaban faroles de piedra o de bronce para el santuari…
12
La cascada al final del camino
Desde el mirador, mirá la cascada de Kegon: casi cien metros de caída, el agua del lago Chuzenji desplomándose de una sola vez por un acantilado de lava. El lago se formó hace miles de años, cuando una erupción del monte Nantai cerró un valle. El agua encontró una salida: este precipicio. Para los monjes, esta era tierra sagrada. Para los extranjeros de la era Meiji, fue un descubrimiento. Diplomáticos británicos, franceses e italianos construyeron casas de verano a orillas del lago Chuzenji. Algunas embajadas casi se mudaban acá en los meses de calor. La cascada tiene también una historia …

Mapa del recorrido

© colaboradores de OpenStreetMap

Sobre este tour

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura el tour "Nikko: el mausoleo que convirtió a un shogun en dios"?
Tiene unos 19 minutos de audio en 12 paradas y un recorrido a pie de 25,51 km (unas 6 h 25 min caminando). Conviene calcular unas 6 h 45 min en total, aunque se puede dividir: el tour se pausa y se retoma cuando quieras.
¿Dónde empieza el tour?
En la parada 1, "El puente de las serpientes" (coordenadas 36.7533, 139.6036). La app te guía de una parada a la siguiente con un mapa.
¿Es gratis?
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¿En qué idiomas está disponible esta audioguía?
Este tour está disponible en español, inglés, japonés, chino simplificado, chino tradicional y coreano. El idioma se cambia en cualquier momento desde la app.
¿Necesito wifi para escuchar el tour?
No. Basta con descargar el tour con wifi antes de salir; después se escucha sin conexión de datos.
¿Cómo accedo a este tour?
Hay que descargar Trevurs en iPhone (App Store) o Android (Google Play), abrir Nikko y elegir "Nikko: el mausoleo que convirtió a un shogun en dios". No hace falta crear una cuenta para empezar.
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