Al pie del Vesubio, a unos quince kilómetros de Pompeya, hay una ciudad romana más chica y mucho más intacta. En el año 79 no la cubrió una lluvia de piedra pómez sino avalanchas de gas y material volcánico ardiente, que la sellaron bajo unos veinte metros de roca y carbonizaron la madera, la comida y hasta los libros. Doce paradas entre el mirador sobre la excavación, los arcos de la playa donde aparecieron cientos de esqueletos, la terraza del benefactor de la ciudad, las termas junto al mar, el atrio de mosaico ondulado, la casa de los ciervos, la mampara de madera de dos mil años, las termas del foro, el mosaico de Neptuno, la casa del Bicentenario, la gran palestra y la villa de la biblioteca que hoy se lee con rayos X. Duración aproximada de audio: 18 minutos.
Paradas del tour
12 paradas · ~18 min de audio · 1,32 km a pie (unos 20 min caminando) · unos 45 min en total
Estás en la rampa de entrada, mirando hacia abajo. Las calles y los techos romanos quedan muchos metros por debajo de tus pies. Y justo al borde de la excavación, pegados a ella, se levantan los edificios de la ciudad moderna.
Fijate en la pared de roca gris que rodea las ruinas. Ese es el material que cayó sobre Herculano en el año 79. En algunos puntos tiene unos veinte metros de espesor.
Muchas veces se dice que a Herculano la tapó el barro. No es exacto. La sepultaron sucesivas corrientes de gas y ceniza ardiente que bajaron del Vesubio a enorme velocidad, y que con el tiempo se endureci…
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Los arcos de la playa
Estás frente a una hilera de arcos abiertos en la base de la ciudad. Acá, en el año 79, llegaban las olas. Hoy el mar está a cientos de metros, porque la erupción empujó la costa hacia afuera.
Estas bóvedas eran depósitos junto a la playa, para guardar barcas y aparejos. Durante más de dos siglos de excavaciones aparecieron muy pocos cuerpos dentro de las casas. Por eso se creyó que casi todos los habitantes habían alcanzado a escapar.
A partir de 1980, al excavar esta antigua playa, apareció la respuesta. Dentro de los arcos y sobre la arena había esqueletos: en total, más de trescientas pe…
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La terraza del benefactor
Subiste a una terraza que mira hacia donde antes estaba el mar. En el centro hay un altar de mármol y, al lado, la estatua de un hombre con toga. Es Marco Nonio Balbo, el ciudadano más poderoso de Herculano.
Balbo vivió en tiempos de Augusto. Fue pretor y procónsul de Creta y Cirene, y con su fortuna pagó obras para su ciudad: una inscripción dice que costeó la basílica, las puertas y la muralla.
Herculano se lo agradeció llenando sus calles de estatuas de él y de su familia. En el altar, una inscripción recoge los honores que el consejo de la ciudad le dedicó después de su muerte.
Detrás d…
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Las termas junto al mar
Estás junto a las Termas Suburbanas, unos baños públicos construidos fuera de la muralla, casi sobre la playa. Son de los conjuntos termales romanos mejor conservados que existen.
Como quedaron muy abajo y muy enterradas, las salas sobrevivieron casi enteras: bóvedas, pisos de mármol, bancos, piletas. Las paredes conservan estucos en relieve y pinturas.
En el vestíbulo, una cabeza de Apolo en mármol echaba agua en una pileta. Era lo primero que veía el bañista al entrar, antes de pasar a las salas tibias y calientes.
Fijate también en la madera. Acá se conservaron restos de puertas, convert…
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El piso que se ondula
Entraste en la ciudad por su borde sur. Estás en la Casa del Atrio a Mosaico. Mirá el piso del atrio: un damero de teselas blancas y negras.
Fijate que no es plano. Está ondulado, como una alfombra arrugada. El peso enorme del material volcánico que cayó encima hundió el suelo y lo deformó.
Esta casa estaba en el frente de la ciudad que daba al mar. Detrás del atrio, un jardín rodeado de galerías llevaba a una terraza con salas abiertas a la bahía de Nápoles.
Era una casa de gente rica que buscaba lo mismo que buscaría hoy cualquier comprador: la vista. Herculano tenía apenas unos pocos mil…
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La casa de los ciervos
Estás en la Casa de los Ciervos, otra residencia que miraba al golfo. Su nombre viene de dos esculturas de mármol halladas en el jardín: ciervos acorralados por perros de caza.
En el mismo jardín apareció otra estatua bastante menos solemne: Hércules borracho, orinando. Y también un sátiro con un odre de vino. Eran piezas pensadas para divertir a los invitados.
La broma tenía su gracia acá. Según la tradición antigua, Hércules había fundado la ciudad, y de él viene su nombre: Herculaneum.
Mirá cómo está organizada la casa. Un gran comedor se abría al jardín, rodeado por una galería cerrada …
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La mampara de madera
Estás frente a la Casa de la Mampara de Madera. Mirá primero la fachada: es una de las más completas de la ciudad, con su piso superior todavía en pie.
Ahora entrá al atrio y mirá al fondo. Hay un tabique de madera con puertas plegables, negro, carbonizado, pero todavía en su lugar. Tiene casi dos mil años.
Servía para separar el atrio, donde se recibía a las visitas, del despacho del dueño de casa. Se abría o se cerraba según la ocasión, como una puerta corrediza moderna.
Que exista se explica por lo que hace única a Herculano. La nube ardiente carbonizó la madera sin consumirla del todo, …
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Las termas del centro
Estás en las Termas del Foro, los baños públicos centrales de Herculano. Se construyeron hacia fines del siglo I antes de Cristo y tenían dos sectores separados: uno para hombres y otro para mujeres.
Entrá al vestuario de las mujeres. Mirá el piso: un mosaico blanco y negro con un tritón rodeado de criaturas marinas. Contra las paredes están los bancos y, arriba, los estantes donde se dejaba la ropa.
El recorrido era siempre el mismo: vestuario, sala tibia, sala caliente. El calor venía de un horno que calentaba el aire bajo los pisos, apoyados sobre pequeñas pilas de ladrillo.
En el sector…
9
Neptuno y la tienda intacta
Estás en la Casa de Neptuno y Anfitrite. Atravesá el atrio hasta el pequeño comedor del fondo, al aire libre. En la pared brilla un mosaico de pasta de vidrio con los dos dioses del mar, de pie, uno al lado del otro.
Mirá los colores: azules, verdes, dorados, intactos después de casi dos mil años. Al lado hay una fuente revestida de mosaico, con escenas de caza y bordes de conchas marinas.
Era el rincón más lujoso de una casa más bien chica. El comedor estaba pensado para el verano, con el agua de la fuente refrescando la cena.
Ahora volvé a la calle y mirá el negocio que ocupa el frente de…
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La casa del Bicentenario
Estás sobre el Decumano Máximo, la calle principal de Herculano, frente a la Casa del Bicentenario. Se descubrió en 1938, doscientos años después de que los Borbones empezaran a excavar. De ahí su nombre.
Es una de las casas más grandes de la ciudad. Mirá el salón principal, al fondo del atrio: en sus paredes hay frescos de escenas mitológicas, entre ellos Dédalo y Pasífae.
En el piso de arriba, en una habitación sencilla, hay una marca en forma de cruz en la pared, sobre un mueble de madera. Al descubrirla, algunos pensaron que era una de las cruces cristianas más antiguas. Hoy muchos espec…
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La gran palestra
Estás en la Palestra, el gran espacio deportivo de Herculano. Era un patio enorme rodeado de pórticos, donde los jóvenes se entrenaban y la ciudad celebraba juegos y reuniones.
En el centro había una pileta en forma de cruz. Y en medio de ella, una fuente de bronce: una serpiente de cinco cabezas enroscada en un árbol, que echaba agua por las bocas. Es la Hidra, el monstruo que venció Hércules.
Mirá hacia los bordes. Buena parte de la Palestra sigue enterrada bajo la ciudad moderna. La pileta se exploró en parte por túneles, como en la época de los Borbones.
Eso pasa con toda Herculano. Sol…
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La biblioteca que se lee con rayos X
Estás en las afueras de la antigua Herculano, junto a la Villa de los Papiros. Casi toda sigue enterrada. Solo una parte se excavó a cielo abierto en los años noventa, y en general no está abierta al público.
La villa se extendía unos doscientos cincuenta metros frente al mar. Entre 1750 y 1765 se exploró por túneles, bajo la dirección del ingeniero suizo Karl Weber. De ahí salieron decenas de bronces y mármoles que hoy están en el Museo Arqueológico de Nápoles.
En 1752 aparecieron unos objetos negros que parecían troncos carbonizados. Eran rollos de papiro: la única biblioteca de la Antigüe…
¿Cuánto dura el tour "Herculano: la ciudad que Pompeya eclipsó, mejor conservada y menos visitada"?
Tiene unos 18 minutos de audio en 12 paradas y un recorrido a pie de 1,32 km (unos 20 min caminando). Conviene calcular unos 45 min en total, aunque se puede dividir: el tour se pausa y se retoma cuando quieras.
¿Dónde empieza el tour?
En la parada 1, "Una ciudad en el fondo de un pozo" (coordenadas 40.8066, 14.3485). La app te guía de una parada a la siguiente con un mapa.
¿Es gratis?
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¿Por qué hacer una audioguía en lugar de un tour guiado en grupo?
Sin grupo al que seguir y sin guía al que esperar. Se empieza a cualquier hora del día, con tu propio horario. A tu ritmo: pausar, volver atrás o saltar cualquier parada. No hace falta dedicar 2 o 3 horas a un solo tour: una parada o la ruta completa, como prefieras. Funciona sin conexión una vez descargado.
¿En qué idiomas está disponible esta audioguía?
Este tour está disponible en español, inglés, portugués, francés y italiano. El idioma se cambia en cualquier momento desde la app.
¿Necesito wifi para escuchar el tour?
No. Basta con descargar el tour con wifi antes de salir; después se escucha sin conexión de datos.
¿Cómo accedo a este tour?
Hay que descargar Trevurs en iPhone (App Store) o Android (Google Play), abrir Ercolano y elegir "Herculano: la ciudad que Pompeya eclipsó, mejor conservada y menos visitada". No hace falta crear una cuenta para empezar.
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