El tango nació a fines del siglo XIX en las orillas del Río de la Plata, entre inmigrantes, criollos y afroporteños, mezclando habanera, milonga y candombe. Las familias decentes lo consideraban cosa de prostíbulo, hasta que París se volvió loca por él. Doce paradas entre la plaza donde se baila los domingos, el patio de conventillo, la esquina de las tres raíces, el café más antiguo de la ciudad, la academia del poeta de Piazzolla, la calle que nunca duerme, la esquina de un tango llamado Sur, la milonga de los jóvenes, el mercado del Morocho del Abasto, la casa que Gardel le compró a su madre, el palacio de hielo donde la alta sociedad se rindió y el sótano donde se baila hasta el amanecer. Duración aproximada de audio: 25 minutos.
Paradas del tour
12 paradas · ~25 min de audio · 19,06 km a pie (unas 4 h 45 min caminando) · unas 5 h 15 min en total
Estás parado en la Plaza Dorrego, en el corazón de San Telmo. Mirá alrededor: casas bajas con balcones de hierro, adoquines, mesas de bar bajo los árboles. Es una de las plazas más antiguas de Buenos Aires.
Los domingos, la plaza se llena con la feria de antigüedades que empezó en 1970. Y cuando los puestos se desarman y cae la noche, muchas veces se arma una milonga al aire libre. Parejas de desconocidos bailando tango sobre el empedrado.
Para entender de dónde salió esa música, tenés que imaginar una ciudad que explotó. En el censo de 1869, Buenos Aires tenía unos 187.000 habitantes. En 19…
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El patio del conventillo
Estás frente al Solar de French, un pasaje sobre la calle Defensa con un patio largo, balcones y pequeños locales. El nombre recuerda a Domingo French, uno de los patriotas de la Revolución de Mayo de 1810.
Fijate en la forma de la casa: un frente angosto y, detrás, un patio alargado con habitaciones a los costados. Así eran muchas casas de San Telmo en el siglo XIX. Y esa forma explica buena parte de la historia del tango.
En 1871 una epidemia de fiebre amarilla mató a más de trece mil porteños. Las familias ricas, que vivían en este barrio, huyeron hacia el norte de la ciudad. Sus casonas …
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La esquina de las tres raíces
Estás en la esquina de Balcarce y la avenida Independencia, frente a El Viejo Almacén. Es una casa antigua, de paredes gruesas y ventanas con rejas. En 1969 el cantor Edmundo Rivero la convirtió en una casa de tango, y desde entonces acá se canta y se baila para el público.
Pero el tango que vas a escuchar adentro tiene tres abuelos. El primero es la habanera, un ritmo cubano que llegaba en los barcos y se tocaba en los teatros y salones de todo el Río de la Plata.
El segundo es la milonga, una música criolla que cantaban los payadores y que en los suburbios se convirtió también en baile. Rá…
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El café de los poetas
Estás frente al Café Tortoni, sobre la avenida de Mayo. Mirá la fachada, con su aire de bulevar parisino. Si entrás, vas a ver columnas, espejos, vitrales en el techo y mozos de saco que parecen de otro siglo.
El Tortoni se fundó en 1858 y tomó el nombre de un célebre café de París, en el Boulevard des Italiens. Es el café más antiguo que sigue abierto en Buenos Aires. Esta fachada se hizo en 1898, cuando se abrió la avenida de Mayo y el café quedó mirando a la nueva calle elegante.
La avenida se pensó como un bulevar europeo, con teatros, hoteles y cafés. Era la otra cara de la ciudad del c…
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La academia del poeta de Piazzolla
Estás en la entrada de la Academia Nacional del Tango, en el mismo edificio que el Tortoni. Arriba funciona también el Museo Mundial del Tango, con partituras, fotos, discos y bandoneones.
Fijate en el contraste. Cien años antes, el tango era una música que no se nombraba en las casas decentes. Acá tiene una academia nacional, como la lengua o la historia.
La fundó en 1990 el poeta Horacio Ferrer, nacido en Montevideo y porteño por adopción. Ferrer fue el letrista de Astor Piazzolla. Juntos escribieron Balada para un loco, en 1969, y la operita María de Buenos Aires.
Piazzolla es otra parte…
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La calle que nunca duerme
Estás en la esquina de Corrientes y Esmeralda. Mirá hacia el oeste: a una cuadra se levanta el Obelisco. Alrededor, teatros, librerías abiertas hasta tarde y pizzerías con mostrador.
Esta esquina tiene su propio tango. El poeta Celedonio Flores le escribió versos, y Francisco Pracánico les puso música. Durante décadas fue el punto de encuentro de la bohemia porteña.
Corrientes fue la calle del tango en su época de oro. Había cabarets, confiterías con orquesta, teatros de revista y estudios de radio. Un tango de 1924, A media luz, empieza dando una dirección de esta calle: Corrientes tres cua…
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San Juan y Boedo antiguo
Estás en la esquina de la avenida San Juan y Boedo. En una de las ochavas está el café Esquina Homero Manzi, con su nombre en letras grandes. Es una de las esquinas más cantadas de Buenos Aires.
Homero Manzi nació en 1907 en Añatuya, Santiago del Estero, y llegó de chico a los barrios del sur. Creció entre Boedo y Pompeya, cuando todavía había calles de tierra, terrenos baldíos y el terraplén del ferrocarril.
En 1948 escribió con Aníbal Troilo el tango Sur. Empieza así: San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo. Es un tango sobre un barrio que cambió y un amor que se perdió. Muchos lo consid…
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Los códigos de la milonga
Estás en Almagro, sobre la calle Sarmiento, frente a la entrada de La Catedral. Desde la vereda parece un portón cualquiera. Arriba hay un viejo galpón de techos altos, con cuadros, objetos raros y luces bajas, donde se baila tango casi todas las noches.
Almagro es un barrio de clase media, de casas bajas y edificios de los años cincuenta. Tiene su propio tango, Almagro, de 1930, y fue uno de los barrios donde los clubes de barrio llenaban sus salones en la época de oro.
Después de 1955 el tango perdió terreno. Llegaron el rock, la televisión y años de inestabilidad política. Muchos jóvenes …
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El Morocho del Abasto
Estás frente al antiguo Mercado de Abasto, sobre la avenida Corrientes. Mirá ese edificio enorme de hormigón, con sus arcos verticales art déco. Se inauguró en 1934 y fue durante décadas el gran mercado mayorista de frutas y verduras de la ciudad.
Antes de este edificio había otro mercado, más modesto, en el mismo lugar. Alrededor creció un barrio de changarines, carreros, puesteros y bares que no cerraban nunca. Y en ese barrio creció un chico llamado Carlos Gardel.
Según su partida de nacimiento, nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, como Charles Romuald Gardès. Hijo de m…
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La casa que Gardel le compró a su madre
Estás frente a una casa chorizo de la calle Jean Jaurès, en el número 735. Es el Museo Casa Carlos Gardel. Fijate en el zaguán, los patios en fila y las habitaciones que dan a ellos, como en el Solar de French.
Gardel compró esta casa en 1927 para vivir con su madre, Berthe. Ya era famoso. Vivió acá en los años de su consagración, entre giras por Europa y temporadas en Buenos Aires.
Todo había cambiado en 1917, cuando grabó Mi noche triste, con letra de Pascual Contursi sobre un tango de Samuel Castriota. Era la historia de un hombre abandonado por su mujer, contada en el lenguaje de la call…
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París lo adoptó, Buenos Aires lo aceptó
Estás frente al Palais de Glace, en la calle Posadas, en plena Recoleta. Mirá ese edificio de planta circular y cúpula. Se inauguró en 1910 como pista de patinaje sobre hielo para la alta sociedad, y después fue salón de baile. Hoy es el Palacio Nacional de las Artes.
Estás en el barrio de las familias ricas que habían huido del sur tras la fiebre amarilla. Para ellas, el tango era cosa de compadritos y prostíbulos. Aunque sus hijos varones, de noche, iban a bailarlo a escondidas a las orillas.
Algunos de esos niños bien viajaban a París. Y los músicos también. En 1907, Ángel Villoldo, el au…
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Bailar hasta el amanecer
Estás en Palermo, sobre la calle Armenia, frente al Centro Armenio. En su sótano funciona La Viruta, una de las milongas más conocidas de la ciudad. Si venís de noche, vas a escuchar la música subiendo por la escalera.
Mirá quién entra. Porteños de todas las edades, pero también japoneses, alemanes, coreanos, estadounidenses. Muchos vinieron a Buenos Aires solo para bailar. Algunos se quedan meses tomando clases y yendo a milongas todas las noches.
La noche suele empezar con clases para principiantes. Primero se aprende a caminar, que en el tango es lo más difícil. Después llega la milonga, …
¿Cuánto dura el tour "El tango: el baile que Buenos Aires despreció hasta que París lo aplaudió"?
Tiene unos 25 minutos de audio en 12 paradas y un recorrido a pie de 19,06 km (unas 4 h 45 min caminando). Conviene calcular unas 5 h 15 min en total, aunque se puede dividir: el tour se pausa y se retoma cuando quieras.
¿Dónde empieza el tour?
En la parada 1, "Una plaza vieja en una ciudad nueva" (coordenadas -34.62065, -58.37185). La app te guía de una parada a la siguiente con un mapa.
¿Es gratis?
Trevurs es una app gratis para iOS y Android. También hay una versión Premium opcional, desde USD 1.99, con descargas offline ilimitadas, acceso a todos los tours y sin publicidad. Además, ayuda a sostener una app independiente.
¿Por qué hacer una audioguía en lugar de un tour guiado en grupo?
Sin grupo al que seguir y sin guía al que esperar. Se empieza a cualquier hora del día, con tu propio horario. A tu ritmo: pausar, volver atrás o saltar cualquier parada. No hace falta dedicar 2 o 3 horas a un solo tour: una parada o la ruta completa, como prefieras. Funciona sin conexión una vez descargado.
¿En qué idiomas está disponible esta audioguía?
Este tour está disponible en español, inglés, portugués, francés y italiano. El idioma se cambia en cualquier momento desde la app.
¿Necesito wifi para escuchar el tour?
No. Basta con descargar el tour con wifi antes de salir; después se escucha sin conexión de datos.
¿Cómo accedo a este tour?
Hay que descargar Trevurs en iPhone (App Store) o Android (Google Play), abrir Buenos Aires y elegir "El tango: el baile que Buenos Aires despreció hasta que París lo aplaudió". No hace falta crear una cuenta para empezar.