Matera y Lecce: las dos ciudades más sorprendentes del sur de Italia

Matera y Lecce: las dos ciudades más sorprendentes del sur de Italia

En 1950, el primer ministro italiano Alcide De Gasperi recorrió los Sassi de Matera y los llamó "vergüenza nacional". Unas 15.000 personas vivían en cuevas excavadas en la roca caliza, muchas veces compartiendo un único ambiente con la mula y las gallinas, sin agua corriente y con una mortalidad infantil cercana al 50 por ciento. Una ley especial de 1952 vació las cuevas y mudó a las familias a barrios nuevos sobre la meseta. Cuarenta años después, en 1993, la UNESCO declaró esas mismas cuevas Patrimonio de la Humanidad. En 2019 Matera fue Capital Europea de la Cultura, y hoy la gente paga para dormir en los cuartos que sus abuelos fueron obligados a dejar.

Tres horas al sureste, Lecce cuenta la historia contraria. Es una ciudad rica que se pasó el siglo XVII decorándose con tanta piedra tallada que le dicen "la Florencia del Sur". El secreto es la pietra leccese, una caliza local tan blanda cuando sale de la cantera que los escultores la trabajaban casi como si fuera madera, y que con el tiempo se endurece y se pone dorada.

Juntalas y tenés el mejor viaje corto del sur de Italia: una ciudad cavada en la roca y otra tallada en ella. Acá va cómo armarlo.

Matera: caminar los Sassi

Matera está al borde de un barranco profundo, la Gravina. El casco viejo se divide en dos barrios de cuevas: el Sasso Barisano al norte y el Sasso Caveoso al sur, con la colina de la Civita y la catedral románica en el medio. Recorrer los Sassi es gratis. Lo único que necesitás es calzado cómodo, porque todo es escalera.

Lo que no te podés perder:

  • Casa Grotta di Vico Solitario: una casa cueva amueblada como estaba antes del desalojo, con la cama levantada sobre el rincón de los animales. Sale unos pocos euros y son los mejores 20 minutos que vas a pasar en Matera.
  • Iglesias rupestres: Santa Maria de Idris, encaramada sobre un peñasco del Sasso Caveoso, y San Pietro Barisano tienen frescos pintados directamente sobre la piedra. Entran en un circuito pago, así que chequeá los precios en la entrada.
  • Palombaro Lungo: una cisterna subterránea gigante debajo de Piazza Vittorio Veneto. Te muestra cómo Matera sobrevivió durante siglos juntando cada gota de lluvia.
  • Belvedere di Murgia Timone: el mirador del otro lado de la Gravina, con cuevas prehistóricas y la postal clásica de los Sassi. Andá al atardecer y quedate a ver cómo se prenden las luces.

Si el paisaje te suena, es porque al cine le encanta. Mel Gibson filmó acá La Pasión de Cristo, y la persecución inicial de Sin tiempo para morir, la de James Bond, cruza los Sassi a toda velocidad.

Trevurs tiene un tour de audio gratis para esto: "Matera: la ciudad de cuevas que pasó de vergüenza nacional a Patrimonio de la Humanidad". Te lleva por los dos Sassi y te cuenta cómo un lugar de miseria se convirtió en uno de los pueblos más fotografiados de Italia.

Lecce: la capital del barroco del Salento

Lecce está en el taco de la bota, en la península del Salento, y es una ciudad para caminar despacio. Arrancá en Piazza Sant'Oronzo, donde la mitad de un anfiteatro romano del siglo II d. C. asoma por debajo del nivel de la calle. Lo encontraron recién en 1901, cuando unos obreros cavaban los cimientos de un banco.

De ahí, caminá hasta la Basílica de Santa Croce. Su fachada tardó más de un siglo en terminarse y está cubierta de querubines, dragones, frutas, grifos y figuras barbudas. A cinco minutos, Piazza del Duomo es una plaza cerrada que parece un decorado de teatro, con un campanario de 70 metros. La mayoría de las iglesias principales entran en una entrada combinada (LeccEcclesiae) que viene costando entre 9 y 11 euros; verificá el precio actual antes de ir.

Prestá atención a los talleres de cartapesta (papel maché). Los artesanos de Lecce hacen estatuas religiosas de papel, paja y cola desde el siglo XVII, y algunos siguen trabajando en el centro histórico.

El tour gratis de Trevurs "Lecce: la ciudad que tallaron en una piedra blanda como la madera" sigue ese recorrido y te cuenta quién pagó toda esa piedra y por qué.

Cómo llegar

Esta es la parte que casi todas las guías se saltean, y es clave.

  • Matera no tiene estación de Trenitalia. La ciudad está en Basilicata, pero su aeropuerto y nudo de transporte más cercano es Bari, en Puglia. Desde Bari Centrale tomás la línea regional FAL (Ferrovie Appulo Lucane), que sale de su propia estación al lado de la principal. El viaje lleva más o menos entre 1,5 y 2,5 horas, algunos servicios tienen combinación en Altamura y el pasaje viene rondando los 5 euros. Los domingos y feriados hay menos servicios, así que mirá el horario de FAL antes de salir.
  • Micros: hay buses directos desde el aeropuerto de Bari y desde la ciudad hasta Matera, en general más rápidos que el tren. Revisá operadores y horarios cuando reserves.
  • Lecce está sobre la línea principal. Hay Frecciarossa y Frecciargento directos desde Roma en unas 5,5 a 6 horas, y trenes regionales y de alta velocidad unen Bari con Lecce en 1,5 a 2 horas. El aeropuerto de Brindisi queda a unos 40 km, con buses al centro.
  • De Matera a Lecce: unos 200 km. En auto son alrededor de 2,5 horas. En transporte público tenés que volver a pasar por Bari, así que calculá 4 horas o más.

Si querés sumar los extras de Puglia que vienen más abajo, alquilá un auto. El transporte público funciona entre las ciudades grandes, pero los pueblos y las playas son mucho más fáciles sobre cuatro ruedas.

¿Cuántos días?

  • Matera: 2 noches. Llegá a la tarde, mirá el atardecer desde Murgia Timone, recorré los Sassi a la mañana siguiente antes de que lleguen las excursiones, y volvé a la noche cuando se iluminan las cuevas.
  • Lecce: 2 noches, o 3 si querés un día de costa.
  • El viaje ideal: de 5 a 7 días, arrancando en Bari y terminando en Lecce (o al revés), con paradas en el medio.

Dónde dormir: un hotel en una cueva

En Matera, dormí en los Sassi. Muchas antiguas casas cueva hoy son hoteles y B&B, desde cuartos simples excavados en la roca hasta suites de lujo con velas y bañeras de piedra, como Sextantio Le Grotte della Civita. Los precios varían mucho según la temporada: calculá alrededor de 100 euros la noche por una cueva sencilla y varios cientos por los mejores lugares. Dos avisos: los autos no entran en casi ningún sector de los Sassi, así que preguntale al hotel dónde estacionar y cuánto vas a tener que cargar la valija, y las cuevas pueden ser húmedas, así que leé reseñas recientes.

En Lecce, quedate dentro del centro histórico, adentro de las puertas de la ciudad vieja. Todo se hace caminando y las calles de noche son preciosas.

Extras de Puglia en el camino

  • Alberobello: el pueblo de los trulli, casas blancas con techos cónicos de piedra, Patrimonio de la UNESCO desde 1996. Queda a una hora de Matera en auto. Andá temprano o tarde: al mediodía explota de gente.
  • Polignano a Mare: un pueblo colgado de un acantilado, con la cala de Lama Monachile encajada entre las rocas. Parada perfecta entre Bari y Lecce.
  • Otranto: a 45 minutos de Lecce, con un casco viejo blanco, agua turquesa y una catedral con un mosaico de piso enorme del siglo XII (y una capilla con los huesos de los 800 mártires asesinados en 1480).

Qué comer

  • Pane di Matera: un pan de trigo duro con corteza crocante y forma de cuerno. Tiene sello IGP, y los locales juran que aguanta una semana.
  • Peperoni cruschi: ajíes dulces secos, fritos hasta quedar crocantes, que se desmenuzan sobre la pasta o se comen como papas fritas.
  • Crapiata: una sopa contundente de legumbres y granos, plato campesino de la época de las cuevas.
  • Pasticciotto: la factura insignia de Lecce, masa sablée rellena de crema pastelera tibia. Comela en el desayuno.
  • Rustico leccese: dos discos de hojaldre rellenos de bechamel, mozzarella y tomate. El snack ideal entre iglesia e iglesia.
  • Caffè in ghiaccio con latte di mandorla: espresso sobre hielo con jarabe de leche de almendras, la bebida del verano salentino.

Recorré Matera y Lecce con Trevurs

Son dos ciudades donde la piedra cuenta la historia, y la historia es mejor si alguien te la explica. Bajate Trevurs y caminá "Matera: la ciudad de cuevas que pasó de vergüenza nacional a Patrimonio de la Humanidad" y "Lecce: la ciudad que tallaron en una piedra blanda como la madera" a tu ritmo. Los dos tours son gratis, autoguiados y funcionan sin conexión, algo que se agradece en los Sassi, donde la señal desaparece entre las paredes de roca.